En Luces, de El Comercio, 8 de mayo de 2016

Tiras-1174-y-1175

A pedido desesperado y con justa razón de la Necia, pongo la tira del Cuy, que por exclusiva responsabilidad mía se me pasó poner. Ocurre que he estado con un cuadro de estrés que me sacó de muchas cosas. Murió mi amigo El Negro Flores, eso ha sido lo más visible. Pero han habido otros sucesos que me alejaron del blog. Bueno, aquí están la tiras y mis disculpas…

19 comentarios

Archivado bajo El Diario del Cuy

19 Respuestas a “En Luces, de El Comercio, 8 de mayo de 2016

  1. Y ni porque Juan ha puesto la tira dos dias despues, Necia no podrá poner el primer comentario ñajajajaja🙂

  2. necia necia

    mi estimado sand, eres el máximo exponente de la educación peruana: jaladazo en números y letras

    te lo explico con delicadeza: dos negativos arrojan saldo positivo en ambos. si sumas dos números negativos, da positivo. si, -como en tu caso- escribes dos palabras negativas “… ni porque…necia no…” al final terminas diciendo exactamente lo contrario a lo que -evidentemente- quisiste decir

    en otras palabras, queriendo decir que ni porque la tira salió con dos días de tardanza, pude comentar antes que todos los del barrio, dijiste que sí, que comenté antes que tú y todos los demás

    chas gracias! tu comentario tuvo tantos fallos que terminó invalidándose a sí mismo

    o sea. voto nulo

    hum… o futbolísticamente hablando, autogol oee

    soy la primera en comentar!

    jum!

  3. necia necia

    y ya dejando al sand fuera de la cancha, paso a decirles que… ufa! qué bueno que al fin este juancito publicó la tira. ya andaba muy preocupada

    lamento mucho la muerte de tu amigo. fuerza ahí!

  4. Oswaldo Chacho D'Acevedo

    necia, querida, podrías explicarnos cómo es que sumando dos números negativos, da como resultado uno positivo?

    Puede que si lo demuestras, te ganes el premio del siglo en matemáticas. 🙂

  5. Oswaldo Chacho D'Acevedo

    .

  6. Hola Juan. Buen día

    Te escribí hace unos días por esta vía. Bueno ahora se que haz estado en un cuadro de estrés.

    Hace un tiempo te comenté que vi una colección de La historia de iberoamérica en cuatro tomos de pasta dura, que es de tu autoría. Me manifestaste tu interés por obtenerlos. Resulta que tengo dos juegos completos. Te comunico esto, a fin de que podamos contactar y hacerte llegar estos ejemplares.

    Saludos

    Carlos el baterillero

  7. Orlando

    Carlos, si Juan no quiere yo me apunto.

  8. «No hables como los viejos.» Porque, claro, viejo eres, eso todos ya lo sabemos.😀

  9. Hola Orlando

    Ayer me me llamó necia y me solicitó uno. Espero ahora la respuesta de Juan. Entonces te aviso.

    Saludos

  10. Orlando

    Gracias Carlos, Juan anda medio distraído y con justa razón, esperemos con paciencia y buen humor.

  11. La Necia

    apunta en hielo

    ese juego es mío hace rato. juan ya perdió su oportunidad y tú llegaste después de misa

  12. josesilvacd

    Sandoval tiene la virtud de hacer desvariar a Necia, la ley de signos la varió ligeramente por la de la multiplicación.

  13. Baterillero, ando en unas que para qué te cuento. Ya programé las tiras para este domingo, para que la Necia no me cargosee. Me parece bacansísimo que me des la colección mía y la de la Necia, por faltosa. Hablemos. Escríbeme a cuy@speedy.com.pe o me llamas al 2414927 (o me das tu phone number y te llamo yo)🙂 Gracias

  14. heyyyy, alto ahí, ¿cómo es que te llevas las dos colecciones?

    una es mía y la otra es de carlitos. lo convencí muy amablemente: le torcí el brazo, le quebré la pierna y luego le prometí que lo dejaba como se deja al chancho para que no arruine la carne con sabor a pichi… dijo que sí

    con ese tipo de ofertas, créeme, juancito: ya los dejé fuera de competencia tanto al orlando como a ti. te lo tienes merecido por andar ignorando al barrio

    jum!

    y tú, josecito, mejor enséñale al chacho tus fórmulas y dame la razón: dos negativos dan positivo

  15. y yo no soy cargosa!

    es que me da coraje que los del feiz sean tus favoritos! a ellos los programas tempranito, les dedicas tu tiempo (que a nosotros nos retaceas) y a nosotros, nada!

  16. Necia, a los del Facebook no los programo, allí se ponen las cosas y te contestan en directo, al toque, o en las siguientes horas. En el blog el ritmo es distinto. Dejas algo y después de varios días, sino semanas, aparece la Necia diciendo que recién llega… La diferencia entre el ritmo del Fb y del blog, es semejante, tal vez, a la del teléfono y el correo postal. Tú tienes una posición retrógrada frente al Facebook, como si se tratara de una competencia. Para mí, son medios complementarios. ¿Acaso por usar el teléfono estás contra el género epistolar? Sería absurdo, ¿no? Cada medio tiene su idiosincracia. Sé que el Twitter es más inmediato aún, pero prefieron no abrirme a tantas modalidades de comunicación y con el Fb y el blog tengo suficiente. Abrazos

  17. Orlando

    Juan, he leído la canción que Raúl Tola le dedica al Negro Flores publicado hoy en La República. Me hubiera gustado conocerlo, por favor, cuéntame un poco más.

    Una canción para el Negro

    Raúl Tola
    Existen personas que, sin llegar a ser conocidas por grandes públicos, son capaces de transformar el mundo, o al menos una porción de él. Seres imprescindibles, cuyas virtudes y pasiones echan luz sobre los demás. Peleadores cotidianos, capaces de sobreponerse al infortunio y la agonía, para ofrecer ejemplos de coraje, honestidad y cariño.

    Pienso esto ahora que falleció el Negro Carlos Flores Lamas, luego de su larga lucha contra la parálisis, las infecciones y el dolor. Agente de arte e infatigable promotor cultural, su partida abre un vacío irreparable. Apenas en octubre pasado, sus gestiones permitieron la realización de una semana cultural por los 50 años de la Casa de la Cultura Carlos Arbaiza de su Pacasmayo natal. Quienes lo conocimos —y nos contamos entre sus amigos— sabemos que sin él, la vida cultural peruana de las últimas décadas habría sido opaca y triste.

    Al Negro un accidente le cambió la vida. Todavía no tenía 40 años, e iba de copiloto en el camión de su empresa avícola, que se precipitó al fondo de uno de los abismos del serpentín de Pasamayo. Cuando recuperó el sentido, estaba atrapado por la carrocería y no era capaz de moverse. A la distancia divisó unas sombras que se aproximaban y pensó con alivio que estaba a salvo. Pero en lugar de ayudarlo, los pobladores de la zona bajaban para llevarse las jabas de pollos, que habían quedado regadas por todo el lugar.

    Desde ese día debió vivir trepado en una silla de ruedas. Sus piernas no se volvieron inservibles por la caída y el golpe, sino por el rescate. Cuando por fin lo subieron estaba metido en una manta, en lugar de una tabla rígida. Tenía una vértebra fracturada, y ese traslado lo dejó inválido de la cintura para abajo.

    Desde entonces debió reinventarse, aprender a vivir con los durísimos tratamientos, y recordar que le quedaban motivos para sonreír. Descubrió el arte, y se volvió marchante. Punto de encuentro de creadores y bohemios, su casa de Barranco era un pequeño museo, con las paredes alfombradas por cuadros de los mejores pintores peruanos contemporáneos. Ahí se vivieron jornadas memorables, sobre todo si había una venta grande, y los artistas eran convocados para ser pagados. Entonces corrían la cerveza y el whisky, y el jazz y la salsa sonaban a todo volumen.

    El primer recuerdo que tengo de él está asociado con la música, y se remonta a veinte años atrás. Yo era un joven practicante de una revista, que llegó a una fiesta de periodistas y escritores consagrados. Estaban Toño Cisneros, Fernando Ampuero y Guillermo Niño de Guzmán, a los que había leído con avidez, pero quien me llamó más la atención fue un hombre de hombros anchos, que había tomado por asalto la pista de baile, y evolucionaba sobre una silla de ruedas con una naturalidad que cualquiera hubiera querido tener. La muchacha con la que bailaba estaba encantada.

    En menos de diez días murieron Marigola Cerro Moral (directora de La Industria, editora del suplemento cultural Lundero, artífice de la Bienal de Trujillo) y el Negro Flores. Personajes irrepetibles de un mundo que se esmera en quedar atrás. Salsa, cerveza y aplausos para ellos.

  18. Gracias, Orlando, qué bella semblanza de Raúl Tola. Buscaré en La República el artículo para difundirlo (tal vez esté ya en el muro de Facebook de Raúl). El Negro tenía 32 años cuando se produjo el accidente en 1981. Hay más cosas qué recordar y nunca terminaremos de hacerlo porque el Negro es más grande que nuestros recuerdos. Por ahora te dejo estos dos enlaces a las notas que puse en Facebook, cuando el Negro estaba en agonía y después:

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