El Cuy [por juan. 978]

t-978-00-00-90

Publicada en la revista L’imaginaire, de la Alianza Francesa de 1992.

5 comentarios

Archivado bajo El Diario del Cuy

5 Respuestas a “El Cuy [por juan. 978]

  1. Hola

    Inicios de los 90, años en que mucha gente se inventaba su chamba. Por ejemplo, el que vendía pan, y para hacerlo cargaba con su costal al hombro y recorría cuadras de cuadras. El que te vendía plátanos para completar tu menú. Un almuerzo falto en proteinas claro está, pero rico en potasio. Supe de una familia que paraba su olla vendiendo barquitos hechos con mica y plexiglas. También de un radiotécnico que tocaba las puertas para saber si tenías un televisor que necesitara reparación.

    El CUY se vuelve sombrilla andante y Humberto exclama: “Yo puedo aguantar el calor, soy un perro chusco”… hoy 2014, nos están anunciando día tras dia, que los niveles de radiación que caen sobre la ciudad, son ya de peligro, y este enero como nunca, he visto más sombrillas que antes.

    Tiempos de creatividad, de decisión, ya que la vida debe continuar.

    Saludos

  2. Gracias, Carlos baterillero, por recordar el contexto en que surgieron esas tiras del Cuy y por traernos de vuelta al momento actual en que las leemos. En efecto, algunos puntos se vuelven a tocar en la actualidad, devolviendo vigencia a aquellas tiras. No es lo mismo, pero la resonancia está ahí: Antes era el hambre y hoy es la radiación. ¿Desapareció el hambre? Claro que no, pero es innegable que hay más alternativas, que en aquel tiempo muchos como el Cuy tuvieron que salir a buscárselas y hoy, aunque lo sigan haciendo, se encuentran con que hay más movimiento alrededor.

    Recuerdo que en 1997 vino a Lima el historietista español Carlos Giménez, invitado por Calandria y el Centro Cultural de España. Nunca había estado en Sudamérica, pero sí en México y Cuba, y creo que en algún país centroamericano. Latinoamérica se parece, claro, pero nuestro amigo madrileño se sorprendió de ver tanto movimiento en Lima. Se refería a la gente, había mucho pobre, pero todos estaban en acción, ofreciendo sus servicios desde un kiosco, local, esquina, carretilla, etc., y no tirados esperando a que los socorrieran. ¿Siempre existió eso? Sí y no. En algunas estampas de Pancho Fierro (tal vez Orlando podría traernos varios ejemplos), del siglo XIX, ya se ve algo de esta Lima bullanguera y de comercio ambulatorio. Pero la ciudad en que vivimos ahora, tras las tantas oleadas migratorias (el desborde popular del que hablaba Matos Mar) es inmensa y sin duda el paisaje urbano y humano ha variado. Estas tiras del Cuy ilustran algo de lo que ocurría en los primeros años noventa. El fenómeno de buscárselas (salir a la calle a procurarse un trabajo) atravesó varias décadas, aun la de los 80 y la violencia interna. Salir a buscarse la vida, cómo sostenerla, creo que fue uno de los muros con que se encontraron los enamorados de La Muerte, ese personaje que aquí, en estas tiras, también hemos visto. Un muro para ellos infranqueable. Un fenómeno que no estaba en sus manuales “revolucionarios”. También recuerdo a un amigo izquierdista, que no era de aquellos encamotados con La Muerte y que sin embargo veía cómo sus esquemas ideologicos tampoco habían tenido en cuenta aquel muro de contención. Ese amigo, digamos X., mirando a los vendedores ambulantes me dijo que eran pequeños agentes del capitalismo, de la propiedad privada, del individualismo, vale decir, enemigos de la revolución. Le dije a X que yo solo veía gente que tenía sus necesidades y que hacía algo para sobrevivir. X me respondió si creía yo que esos ambulantes entendían mis dibujos o si se interesaban en las ideas de la revolución, o, si es que, egoístas, mezquinos, simplemente preferían los valores del sistema. Río ahora al recordar la dificultad de X para ponerse en los zapatos del otro y casi me enternece la pureza de su pasión ideológica, si no fuese porque venía cargada de cólera, casi tanta como del amor que sentía por la clase proletaria ideal que tenía en la cabeza.

    En fin, baterillero, de esos años tratan estas tiras del Cuy, publicada en julio de 92 (hechas meses atrás), antes de que detuvieran a Abimael Guzmán, el líder de Sendero Luminoso, y comenzara con eso el final de aquella época del terror.

  3. La Necia

    inicios de los 90’s? carlitos, si mal no recuerdo, tu compartiste un relato en donde viste con admiracion una persona que iba con un triciclo que modifico para convertirlo en una especie de maquina en donde preparaba sus pollos a la brasa ambulante. y eso? cuando fue? hace poco de mas de un año o que? no, discrepo contigo y con chacho en que esos son tiempos idos. la crisis sigue

  4. Hola necia

    Eso fue en los dos miles. Concretamente en el 2011. Es que la creatividad no muere. La gente se busca el sustento. Vi en una navidad, un triciclero que vendía Chanpagne helado. Lo llevaba en una caja de teknopor. Sacaba la merca y la entregaba en bolsa plástica. Que llegara siquiera fresca a lugar de destino, ya es cotra cosa.

    Saludos

  5. Para salirme un poco del tema que han hablado. Quiero fijarme en la amistad (irrompible) entre el cuycito y humbertito… el cariño que se tienen es impresionante (y real)… el Cuy es una persona que sabe hasta dónde apretar y Humberto sabe que el cuycito no apretará hasta lastimar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s