El Cuy [por juan. 975]

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Publicada en la revista L’imaginaire, de la Alianza Francesa de 1992.

10 comentarios

Archivado bajo El Diario del Cuy

10 Respuestas a “El Cuy [por juan. 975]

  1. Oswaldo Chacho D'Acevedo

    Estas viñetas son difíciles de comentar… simplemente reflejan los momentos de esos tiempos… así mismo era… así mismo era. Me quedo pensando y mil imágenes vienen a mi mente; en este caso no son nostálgicas, son de tristeza,

  2. Oswaldo Chacho D'Acevedo

    Son los días de los recurseadores.

  3. La Necia

    no eran, chacho: siguen siendo

    entonces, la tristeza es infinita…

    hum… pasando a otro tema: hay un poema de cesar vallejo que dice algo asi como:

    “… ay mi pais de papel sellado…”

    creo que lo compuso despues de su paso por la carcel y tuvo q estar sometido a un proceso judicial en que nada se podia hacer sin el mentado papel sellado. algunas personas me dijeron que nunca vieron el papel sellado. yo recuerdo haber visto esos pliegos en en escritorio de mi papa, porq no se usaban nomas para juicios sino para todo tipo de negocio en que se necesitara registros publicos (cartas notariales, compra/venta de inmuebles, etc)

    ya de practicante de leyes, se dejaron de usar y logicamente, los costos de muchos actos juridicos se abarataron, pero descubri un punto a favor: estaban numerados y eso hacia muy dificil q despues “aparecieran” documentos fraudulentos porque cada numero correspondia a una fecha de expedicion (por parte del banco de la nacion)

    pero claro, en nuestro pais de las maravillas, existia/existe una calle en donde todo se consigue…

  4. El más popular era el Papel Sello Sexto… todo debía ir en Papel Sello Sexto… a mí me gusta usar eso como frase cuando escribo.

  5. y claro, cómo olvidar los “timbres de ley”… creo que estos aún se usan, ¿cierto?

  6. La Necia

    claro. se siguen usando los timbres, me sorprende que preguntes eso, ¿nunca notarizaste algo en tu consulado o embajada? te cobran un ojo de la cara por cada uno y aunque dizque operan como notarias, la gente que trabaja en esas oficinas no sabe redactar ningun documento: tienes que llavarlos hechos y el costo es nomas por la firma del consul/embajador, los timbres y por registrarlo con ellos

    ¿no hay alguien por ahi con una copia de ese poema de vallejo? aver, mister bibliotecario, pronunciese alguna vez, pues

  7. necia, no encontré nada que dijera Vallejo sobre el papel sellado, pero si encontré este valioso documento en donde Vallejo pide ayuda a sus amigos en Lima, a la cual responden muchos, entre ellos VR Haya de la Torre, y es el quien en su carta de protesta menciona poéticamente al papel sellado.

    UNA CARTA DESCONOCIDA DE CESAR VALLEJO
    SOBRE SU PRISION EN TRUJILLO
    Jorge Prado Chirinos
    Universidad Nacional Mayor de San Marcos
    La injusta prisión que sufrió César Vallejo entre el 6 de noviembre de
    1920 y el 26 de febrero de 1921, esto es, un total de 112 días, motivó una
    serie de protestas, muchas ellas muy enérgicas, en diversos lugares del país.
    Simultáneamente se emprendieron campañas con el propósito de lograr la
    libertad del poeta, las que fueron encabezadas, como se sabe, por intelectuales,
    periodistas, artistas y estudiantes universitarios1•
    Espejo Asturrizaga, uno de los amigos entrañables de Vallejo y testigo
    también de aquella etapa dolorosa del poeta, en su libro César Vallejo, itinerario
    del hombre, 1892-19232
    , la primera biografía documentada del poeta,
    en la parte correspondiente a la persecución y encarcelamiento (pp. 98-104),
    nos proporciona una valiosa información, y gracias a los. numerosos datos
    existentes en ella, se ha podido conocer, fuera del contexto, gran parte del
    estado espiritual del vate y la lucha que él entabló para demostrar su inocencia.
    Ultimanente, en el trabajo de Germán Patrón Candela, El proceso V allejol,
    profundizando el estudio de Espejo Asturrizaga y otros, a la luz de numerosos
    documentos generados durante el proceso, pone ál descubierto la serie de
    actos injustos e ilegales cometidos C{)ntra el poeta y hombre César Vallejo;
    al mismo tiempo, las acciones nobles y tan profundamente hwnanas de Vallejo.
    l. Los pormenores de tal reacción nacional, en un resumen casi c001pleto, nos proporciona
    Germán Patrón Candela en los términos siguientes: “Antenor Orrego desde el día siguiente
    del encarcelamiento de César Vallejo, al salir transido de dolor de la inmunda cárcel de
    Trujillo, se dirigió a todos los escritores, poetas y artistas del territorio nacional, pidiéndoles
    su adhesión en favor del Poeta que honraba la Nación [ … ]. La Corte de Trujillo, recibi6,
    además de los memoriales transcritos, telegramas, de todo el país, la Prensa de Chiclayo,
    la de Arequipa, Cuzco y Puno, publicaron muchos artículos en defensa del Poeta pidiendo
    su libertad. Se produjo un movimiento nacional en favor de la libertad de César Vallejo,
    siendo importante la publicación del Grupo “Orkopata” de Puno que tenía e0010 órgano el
    Boletín Titilcalul, que se ocupa reiteradamente sobre la prisión y libertad de César Vallejo.
    2. Urna, Librería-Editorial Juan Mejía Baca, 1965.
    3. Trujillo, Universidad Nacional de Trujillo, 1992.
    259
    No obstante la valiosa documentación que nos brindan esos dos libros, en
    relación con la prisión de César Vallejo, en ninguno de ellos hay referencia
    alguna acerca de una carta que César Vallejo dirigió desde su prisión de
    Trujillo a su amigo Gastón Roger4, entonces cronista de La Prensa de Lima.
    Gastón Roger publicó esta carta en la edición de la tarde del referido diario,
    el 20 de diciembre de 1920, acompañando tanto una nota al respecto (fmnada
    con las iniciales G.R.), así como el artículo “El poeta Vallejo está encarcelado”,
    de Víctor Raúl Haya de la Torre, expresidente de la Federación de
    Estudiantes del Perú.
    El 23 de dicho mes, en el mismo diario La Prensa, edición de la tarde,
    aparece otro artículo sobre la prisión de Vallejo, y lleva por título “La prisión
    de un poeta” y está firmado por Cosme D’ Arrigo, estudiante sanmarquino y
    poeta, según lo manifiesta él mismo. También este artículo al igual que los
    escritos anteriormente mencionados, no figuran en la bibliografía vallejiana
    que disponemos hasta el momento.
    Por otro lado, en los estudios vallejianos acumulados hasta la fecha, se
    constata entre otros, un vacío: faltan trabajos específicos que esclarezcan
    debidamente la magnitud y calidad de la reacción que tuvieron principalmente
    los jóvenes intelectuales y artistas de Lima sobre el encarcelamiento de Vallejo,
    y la respuesta que dieron al llamado hecho por el poeta desde su prisión de
    Trujillo, a través de su carta publicada en La Prensa.
    Por tal razón, y la necesidad de• ir incrementando la colección de la
    correspondencia de Vallejiritual y a
    su sentido de humanidad, norma de toda justicia.
    Chorrillos 1920.
    V. R. Haya de La Torre
    263
    LA PRISION DE UN POETN
    Cosme D’ Arrigo
    El poeta de “los heraldos negros” César A. Vallejos [sic] está preso,
    “empapelado a toda impunidad y a todo descaro”, en la ciudad de Trujillo.
    Vallejos, [sic] el poeta tristón y enjunto, de la palabra sentimental y
    romántica, está aherrojado, porque quiso su fatal estrella, su despiadada suerte,
    que fuera testigo del bochorno que cayó, como una maldición, sobre Santiago
    de Chuco.
    En una carta dirigida a Gastón Roger, pide el apoyo de la intelectualidad
    limeña, de sus amigos que laboran en el periodismo nacional y ocupan un
    lugar en la república de la Judea, en la Democracia del Pensamiento.
    Aseguro que Gastón, el “elegante cronista” de La Prensa no permaneceni
    sordo a la voz del amigo que le habla desde su prisión, de su inmunda
    mazmorra, haciendo confidente de su llagado corazón de poeta e investiéndole
    con el apostolado de su redención.
    También aseguro que la juventud capitalina y el elemento provinciano
    radicado en Lima, indaguen la libertad del poeta, hagan pública su protesta.
    Lo que sí no creo es que se inicie en el periodismo nacional una reacción
    contra las injusticias que se cometen en él.
    La prisión de Vallejo constituye un agravio: con ello se éstrujan los
    derechos de la juventud, se coacta la idea y se proscribe la libertad.
    Pensar en la prisión de Vallejo es’ ir más lejos todavía: es ver cómo la
    imposición de la fuerza extrangula [sic] los dictados de la conciencia
    Vallejo es un poeta sentimental y emotivo. Algo extraño también. A
    través de sus versos, he mirado su espíritu, y de ahí que su obra me haga el
    efecto de una inquietud continua y lírica
    4. En La Prensa. Edición de la tanle. lima, 23 de diciembre de 1920; p. l.
    264
    Como hombre, puede decir con orgullo que ha sido víctima del error de
    los demás. Como poeta !lO puede haber escrito su nombre en la cárcel, como
    Chocano, Y erovi, Fernán Cisneros, Rebagliatti, y, últimamente, el estupendo
    Racso.
    En el Perú, parece se ese el patrimonio de los grandes hombres. Tras el
    triunfo la calumnia, a la verdad la prisión y a la indiferencia el temor y la
    sospecha
    Soy alumno de San Marcos; pero mi protesta en este caso no viene como
    estudiante. Soy un cultor del verso, y es como poeta que protesto de la prisión
    de Vallejo, por las siguientes razones: lro. porque toda prisión injusta entraña
    un atentado a la libertad individual. 2do. porque la ley no está en el derecho
    de aherrojar a nadie, sino se le comprueba su culpabilidad; 3ro. porque es
    indigno de la ley tener por fundamento la sospecha. 4to. porque en una
    democracia la Judea es vida y la vida no se desarrolla en pocilgas y Sto.
    porque los actos arbitrarios hablan muy alto de la proscripción del Derecho.
    Cuando la prisión del doctor Osear Miró Quesada, estaba yo enfermo. Y
    confieso que por Racso hubiera apagado la lámpara de mis veintitrés años.
    Permanecer indolente ante el abuso, es autorizarlo. Hay algo en el espíritu
    del poeta, extraño para los demás, esto es, la rebeldía; pero no la rebeldía
    contra un régimen establecido, así se constituye éste en una casta o en una
    oligarquía. La rebelión del poeta es santa, es contra los mismos fenómenos
    internos de su conciencia, contra su yo personal. Vallejos [sic] por haberse
    encontrado en Santiago de Chuco y tener el crimen de haber nacido poeta se
    le creyó acaso, por eso, rebelde, envolucrador [sic] del orden público, se le
    creyó, acaso, por eso, como el más avezado faccioso, como el más criminal
    insurrecto, como el más ruin conspirador.
    ¡Pobre poeta aherrojado, que desde tu prisión, que ha de ser inmunda y
    lóbrega, te dirijes [sic] a tu raza, en la persona de Gastón Roger!
    Juventud que no ama a sus poetas, es porque ha claudicado en sus principios,
    es porque ha segado sus ideas, es porque ha prostituido su honor, es
    porque vende a vil precio sus obligaciones.
    Pero a nuestra juventud no se le puede decir eso, porque sería levantar
    el cadalso de la calumnia para bajarle la cabeza a la verdad Y porque nuestra
    265
    juventud es viril, es activa, es sagaz, es apasionada defensora de sus fueros,
    protesto a nombre de ella, de la prisión de Vallejo, el poeta tristón y enjuto.
    Cumplo con un deber de conciencia, y al hacerlo así, no traiciono los
    intereses de nadie. jNada hay más grato para un hombre que satisface a las
    exigencias de su carácter!
    COSME D’ARRIGO
    266

  8. qué raro, no se copió lo de VR Haya de la Torre. a ver ahora

    EL POETA VALLEJO ESTA ENCARCELADQ3
    Breves lineas para demandar de la intelectualidad y del periodismo limei\os,
    el calor generoso de su apoyo al poeta César Vallejo, encerrado hoy en una
    1, 2, 3 En La Pre11Sa. Edición de la tarde. Lima, lunes 29 de diciembre de 1920; p. l.
    262
    celda de la cárcel central de Trujillo por mandato de la justicia provinciana
    de un remoto y andino lugar norteño.
    Vallejo después de largos años de ausencia se había internado hasta el
    terruño llevando con sus presagios y sus triunfos la ofrenda de su dolor a la
    tumba de la madre muerta. Allá le recibió la rencilla lugareña y perene tradicional
    y reptante, que culmina en la emboscada sórdida, en el ataque a
    mansalva y en la rápida conjuración del tinterillismo, del papel sellado, del
    Código y el carcelazo. Y acusado de mil delitos, el poeta, rebelde en el arte
    y en el ritmo, dueño ya de su camino luminoso y nuevo, se le ha trasladado
    maniatado y vencido al presidio de Trujillo.
    Confundido con criminales y degenerados, con salteadores y bribones,
    César A. Vallejo, uno de los espíritus más sinceramente buenos que he conocido
    y de los pocos talentos que cabe admirar sin reservas, espera en la
    celda un fallo equívoco e inaceptable quizá, “teniendo a la vista” un expediente
    de factura siniestra en que se le acusa de homicida, de incendiario, de
    calumniador y de ladrón.
    El cantor de “Los heraldos negros” grita desde la cárcel: “Se trata de
    asesinarme la juventud que es el único que tengo de presente y de tesoro”. Su
    voz amargamente sincera nos recuerda que Vallejo es pobre y modesto. No
    es su dolor un imperativo de acción solidaria en su favor para todos los que
    le conocemos.
    Recordemos su juventud, el alto valer de su mentalidad vigorosa, el dolor
    de su vida de inquieto, de soñador y de humilde, y dirijamos al poeta aherrojado
    nuestra voz de aliento. Ya los jueces, no les pedimos clemencia, que
    no cabe ante la inocencia; basta un llamado a su superioridad esj>iritual y a
    su sentido de humanidad, norma de toda justicia.
    Chorrillos 1920.
    V. R. Haya de La Torre

  9. La Necia

    interesante. pero si, yo recuerdo ese poema. estuve buscando en google y en bing, pero lo que encontre, en cambio me dio luces acerca del por que del uso del papel sellado: lo usaban (no se si lo seguiran usando) en españa. casi todo lo que encontre, sale del uso del papel sellado en ese pais

    gracias, chacho. todo lo que has posteado es sumamente interesante

  10. pues, sí, chachito, eran tiempos de tristeza. recuerdo, sin embargo, que ya había gente que desde abajo comenzaba a crear sus pequeñas empresas, apostando a que podían salir de pobres

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