Mirada

mirada

Hace mucho tiempo, Balo Sánchez León me contó que, en sus trabajos de sociólogo, tenía que visitar no sé qué zona urbano marginal  y caminar diariamente por una larga calle donde había varios malandrines, de aquellos que queman cerebro con quetes de pasta básica, y que no creían en nadie. No había otro camino. En tal situación, a Balo se le ocurrió que sólo tenía un arma válida: la mirada. No la mirada de malo, que esa es muy de pata, sino una tristísima, la de alguien que ha pasado por muchas cosas tremendas. A su mirada, Balo acompañaba una palabra, que repetía interiormente como un mantra, mientras miraba a los ojos de sus posibles atacantes: “Atrévete, atrévete…” Pasó aquel invierno entero, nuestro amigo terminó su investigación y no lo asaltaron nunca.

En contraposición a este recuerdo, viene otro, la frase de Shakespeare con que Kurosawa termina su guión de “Escape en tren”. Es algo así como “Todos los animales, aún los más feroces, son capaces de un momento de piedad. Menos el hombre…”

Duro, ¿no? Bueno, hay tantas miradas. A mí me fascina encontrarme con esas que uno no espera, al volver el rostro de repente y darse con alguien a quien lo más probable es que no se vea nunca más. Puede ser en la calle, un paradero, una estación de trenes… Y nunca más, pero algo, acaso mucho, quedó dentro de uno, como un mundo que se abrió por un segundo.

6 comentarios

Archivado bajo El Diario del Cuy

6 Respuestas a “Mirada

  1. Roberto Bárcena

    Señor Acevedo:
    El lenguaje de las miradas es un tema fascinante para mí.
    Algunas veces anduve solo (como es mi gusto) por algunas calles de Barrios Altos y La Victoria y aprendí que los ladrones, como los perros, saben a quién atacar cuando ven el miedo en los ojos de su víctima.
    Mi experiencia también me dice que las aves alzan vuelo en cuanto sienten unos ojos sobre ellas.
    ¿Y quién me puede explicar lo de la mirada en la nuca? Yo puedo sentir cuando alguien me está mirando a mis espaldas. ¿O es idea mía?

  2. Que genial la historia de Balo, no me sorprende viniendo de el y su lado sociológico jajaja. Pero creo que yo apuesto por el uso de otro tipo de mirada, la retadora con algo de alegría. Nose como me iría caminando caminando por alguna calle escodinda por los barracones, pero por ahora me ha funcionado para salir ilesa siempre.

  3. Guau, gran tema, yo creo ser experto, creo que heredé de mi abuelo la mirada de “ni se te ocurra acercarte” muchas veces me han dicho …tu mirada lo dice todo. Yo viví mucho tiempo en matute y nunca me robaron nada, creo que hay una cuestión de actitud de confianza que no solo se refleja en la mirada… y un plus es parecer misio. También es gracioso cuando cruzas la mirada con alguien y es tan fuerte que uno tiene que mirar a otro lado y “hacerse el loco”.
    Con respecto a lo de sentir las miradas, eso es algo que siempre le pregunte a mi papa de niño, por que a veces caminaba por las mismas calles, con los mismos edificios y de pronto alzaba la mirada y veía una ventanita que nunca había visto y en esta estaba una persona mirándome…esto me pasa muy frecuentemente. Yo le preguntaba a mi papa ¿con que sentido sentimos la mirada?…¿con el gusto? ¿con el tacto?¿con el olfato?… Deberían haber estudios científicos al respecto…de repente hay…

  4. Víctor

    Pucha… es el encuentro de Anita que me ha parecido más estremecedor. En la primera lectura, porque era Tajo (para más referencias pregúntenle al pobre Perro Humberto); pero, leyendo la referencia a Balo, uno piensa todo lo que habrá detrás de los ojos de Anita … Hay las miradas que dicen … y mucho. Yo he visto otras en las que te hundes por tanto qué han vivido o sufrido. Gulp.
    Juan: ya le pasé a Balo la tira. 🙂

  5. Mildred

    Querido Juan:
    Tener en cuenta el aspecto cultural en el tema de las miradas es importante. Pienso que las personas pertenecientes a culturas latinas tienden a no tener conflicto al mirar fijamente a las personas y por tiempo sostenido. En la cultura anglosajona es diferente. En los EEUU por ejemplo las personas no suelen mirar fijamente a los ojos ni a ninguna parte del cuerpo del otro. Esto es tomado como invasion de la privacidad y/o violacion del espacio propio, asi el evento sea en la misma calle. Con esto no quiero generalizar pero es la norma sin embargo siempre darse la excepcion a la regla.
    Un abrazo,
    Mildred

  6. chejo

    como es la mirada de un ciego? logras sentir su mirada?
    que miran los ciegos cuando no miran ?
    chejo

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