El Cuy [por juan. 549]

Hacer clic sobre la imagen para verla con mejor definición. La tira es de 1982 y entonces se publicó en una sola banda. Aquí la presentamos en dos pisos para favorecer su lectura.

3 comentarios

Archivado bajo El Diario del Cuy

3 Respuestas a “El Cuy [por juan. 549]

  1. En Calemar, Don Matish contó esta historia:

    Adán y Eva, ya habían sido expulsados del Paraíso, o sea el hombre conoció el mal. Pero sucedía que no había variedad de males y las gentes que querían hacerse mal unos a otros, buscaban hasta en eso ser diferentes. El diablo vio la ocasión de un gran negocio, y a todititos los males los convirtió en polvos de diversos colores y los puso en frascos, que luego guardó en un costal. Se puso el costal al hombro y salió al mundo a vender.

    Se ubicó en una plaza y mostró su mercadería. Habían frascos grandes y bonitos. Otros mas chicos que mostraban su colorido contenido. El diablo gritaba: “compren sus males”… y la gente se acercaba, preguntaba y compraba.

    ¿Y este mal, que es?. El diablo respondía: “la mentira”. Otro interesado por una frasco preguntaba y el diablo decía: “la traición”. Había un frasco pequeño y ralo, el cual andaba perdido entre los otros coloridos envases. La gente preguntaba, ¿Y ese frasquito chiquito, que mal es? El diablo decía: “ese es el desaliento”. Y su precio era mas alto que el de todos los frascos juntos. Los compradores se molestaron, que diablo este por querer engañarlos, pretendiendo cobrar un montón por un mal que no parece gran cosa.

    Terminada la mercadería, solo quedó el frasco chiquito. El diablo se molestó por lo cabeza dura que era la gente. Entonces cogió el frasco, lo abrió y echó su contenido a los vientos diciendo: “con este mal todos, sin este mal ninguno”. Y don Matish dijo: “Y los males fueron, por que el desaliento es todititos los males. Eres afortunado y poderoso y si caes en el desaliento, pues el vicio te doblega. Si eres humilde y pobre, pues el desaliento puede tumbarte, luego lueguito. Así es como el diablo llenó de males la tierra, por el desaliento”. Y agrega don Matish: “Cristianos de Calemar, que el desaliento no empuñe nunca nuestro corazón”
    (La Serpiente de Oro, de Ciro Alegría)

  2. Extraordinario, Carlos, qué texto claro y bello. No lo recordaba, será motivo para releer a Ciro Alegría, gracias.

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