
Hay mudanzas que pueden ser algo traumático para muchas personas. Mi hijo Gabriel me contaba que su primera mudanza de México, cuando se fue a vivir a Brasil, fue terrible: Tuvo que dejar muchos de sus libros y otras cosas que durante años había ido comprando con cariño. Desde entonces, tuvo varias mudanzas más y aprendió a vivir solamente con lo que necesitaba: Su Mac, su maleta, algunas cosas indispensables para la chamba. Va con un equipaje ligero por la vida, y yo lo veo feliz, ya me gustaría aprender de él. Pero mi experiencia ha sido otra.
La primera mudanza que recuerdo fue a los 5 años. Vivía en la calle Granada, en Pueblo Libre, donde había nacido, y acompañé a mi papá a la casa de J. J. Paso, donde viviría toda mi infancia, juventud, y primera adultez. A los 23 años me casé y, sin roche, me fui a vivir a la casa de mi suegra, en San Isidro. De allí, a los 24, me fui a Ayacucho, donde dirigí su Escuela Regional de Bellas Artes. Nada de eso fue traumático, por lo contrario, tenía el sabor de la novedad. Tampoco me fue difícil volver a Lima un año y medio después. Más que al desprendimiento, atendía a lo que iba llegando.
Sin embargo, a los 50 años, al dejar Pueblo Libre para mudarme a la avenida La Paz, en Miraflores, allí sí sentí un desgarramiento. Me duró algunos años, así inicié mi segunda adultez. Vine con todos mis cachivaches, pero un barrio es más que las cosas que uno va reteniendo. La casa de La Paz me miró tranquila, total, era una casa antigua y había visto mucho. Veríamos más, ella y yo. Con el tiempo fui haciéndola mía y ahora sé que la extrañaré mucho cuando tenga que mudarme nuevamente. No sé a dónde, pero supongo que lo haré. Esta casa me gusta mucho, pero no tanto el conjunto de edificios que se han hecho desde que llegué, qué pronto me cambiaron el paisaje visual y sonoro. Es la historia de toda la ciudad, es cierto, y, caballero nomás, hay que aguantar, reírse y tirar palante. A la primera que pueda me vuelvo a comprar un terreno en algún valle cercano y a ver qué pasa.



7 comentarios
Noviembre 11, 2009 a las 8:16 am
Todo cambio puede parecer traumático y más cuando te desprendes de cosas, amigos y parientes.
Noviembre 11, 2009 a las 9:50 am
Ése es el punto, Mudanzas.
Noviembre 11, 2009 a las 3:12 pm
Y esta vez, asegúrate de llevar sólo lo indispensable. Para mí es suficiente un barril y una lamparita como Diógenes, total, mis poemas los puedo escribir en tu alma.
Noviembre 13, 2009 a las 4:06 am
Noviembre 13, 2009 a las 4:08 am
Noviembre 13, 2009 a las 10:11 pm
¿Porqué estaría interesado don Vide en el infortunio de Cholín? Recuerdo cuando era la némesis del Cuy, ¿qué habrá sido de esos tiempos?
Como sea, me parece que es buen retiro para un ex-dictador (o milico conservador) ese en el que actualmente está. Actuando entre las sombras, moviendo sus fichas y demás… parece que en eso sí que es muy adaptable.
Noviembre 16, 2009 a las 8:53 pm
La noche es joven, Galix. Yo la pasaré durmiendo, para levantarme muy temprano, porque tengo harta chamba y una meta: Terminar el libro “Aventuras del Cuy” (nombre provisional) que presentaré en la Feria del Libro, ya les aviso…
Vihuca, Videchet no quiere a Cholín. Aunque el perro bibliotecario no se ha mandado mucho que digamos en política, la rata huele algo, no le gusta la gente que lee por cuenta propia, que se forja una conciencia libre, no le gusta, no le gusta…