
En cualquier oficio existe el riesgo de que quien lo practica adolezca de deformación profesional, que es como se llama a la influencia de los hábitos y criterios propios del trabajo trasladados a la vida entera, o al menos a ámbitos que no son los del trabajo. Le pasa al policía como al médico, al artista o al dentista, al zapatero o al panadero… Es lo que teme la mujer que canta “A mí no me cunvé”: “Zapatero amasa la harina, puede amasarme a mí també… Carpintero clava madera, puede clavarme a mí també…”
A veces cierta dosis de esta deformación es inevitable, y, diría yo, hasta deseable, porque, por ejemplo, para hacer una obra bien hecha, sea de lo que sea, hay que involucrarse a fondo, y en esta zambullida podemos abstraernos de lo demás.
Aún así, a veces sospecho que ando mirando la vida como si fuese un conjunto vasto de historietas. Graciosas, trágicas, ridículas, serenas, frívolas, épicas, místicas, pretenciosas, vulgares, elegantes, huachafas, honestas, plagiarias, dignas, mediocres… Como la diversidad de la vida repartida entre millones de seres, hay historietas de todos los tipos y para todos los gustos.



11 comentarios
Noviembre 6, 2009 a las 4:12 pm
Bienvenido Juan a los años jaja,al principo no entendia porque no me llegaban las tiras a mi e mail, porque se habia cortado el envio de repente jaja, pero me ya puse al dia en la pagina de peru21, pero ya regresaste;
tienes razon la vida es una historieta…
Noviembre 6, 2009 a las 7:23 pm
Ces’t la vie, Kevin Guillermo! Qué bueno que encontraste una solución. Yo me sentía mal de no poder atender al blog, y ahora, poco a poco, espero ponerme al día.
Noviembre 6, 2009 a las 10:38 pm
Juan,
que maravillosa tira…
Hay las personas hormiguitas organizadas…y habemos los cigarras esperando que la vida nos sonría…
Bienvenido de vuelta, las Europas siempre es sano visitarlas para valorar lo que tenemos de este lado del charco.
Noviembre 7, 2009 a las 10:32 am
Oye, hace años escribí este poema, con cariño.
Poemita
Antes quería vivir en una película a color.
Ahora también.
Y sí puede ser en blanco y negro, sepia,
muda, vale todo.
También acepto historietas.
Anotherman y Tintín.
Con Anotherman un romance salvaje
entre peligros e historias locas, surrealistas.
Con Tintín, mi pata de aventuras
seríamos un equipo.
(Tintín es mi alter ego).
Retomando,
historieta o película,
yo protagonista y que el mundo reviente.
Noviembre 7, 2009 a las 11:52 am
gracias, juan, por las tiras que díaa día alimentan y renuevan la ocación por el arte. un abrazo desde la arguediana chimbote y hasta la victoria siempre…
Noviembre 7, 2009 a las 8:26 pm
Hola Don Juan
Usted dice: “dosis de esta deformación es deseable”, entonces, creo el título del post (o la entrada como dicen en España), sería: De Formación Profesional.
Siento que también he pasado por deformación…la profesional, la que Usted mienta en su post… y la experimento todavía…es lo que yo llamo pasión.
Si no hay pasión, pues no se quiere lo que se hace…entonces, dificilmente se progresa en lo que uno se desenvuelve…a mi me gustaría encontrar por ejemplo, baterías esféricas y saber como funcionan…¿porque todas deben ser paralelepípedos o cilindros?
También me gusta la literatura y tengo pasión por la pesquisa de libros…hace un año, leí AZTECA y esta novela es una trilogía…hace una semana, encontré la segunda parte…en un librero de viejo. Estaba allí el libro, colgado de una tira plástica, exhibiéndose en un panel hecho de triplay, protegido de la inclemencia del limeño clima por una bolsita plástica…lo miré, me miró y el vendedor, nos miró a los dos…lo llevé conmigo.
Saludos Don Juan…ojalá hubiera más apasionados como Usted…y ya casi en el estribo…le cuento que,…pero lo dejo aquí, seguiré otro día, sino el comentario mío va a ser como una deformación más y no se si calze en profesional.
Carlos el baterillero
Noviembre 8, 2009 a las 10:51 am
Así es, Juan Luis. Las hormiguitas hacen una labor importante, pero las cigarras tienen algo muy interesante. Hay un poema de Arturo Corcuera en que las reivindica, pues ellas se dedican a algo que nos une a la belleza: cantar.
Galix, vivan las historias y las historietas. Recuerdo tu cariño por Tin Tin, y ¿cómo puedes confiar en Anotherman? Un sujeto enmascarado, que desciende por cuenta propia al infierno, ¿no es mucho riesgo?
Augusto, bienvenido, un abrazo hasta el rico Chimbote, que cautivó a Arguedas y al entrañable Loco Moncada.
Carlos, no sabía que la novela de Gary Jennings era una trilogía. Yo tengo un solo tomo de 866 páginas, con letra pequeñita, de Editorial Planeta, ¿o estarán allí reunidos tres capítulos? Adelante con el relato de lo que quieras, tú tienes licencia para escribir de largo en el Diario del Cuy.
Noviembre 9, 2009 a las 8:54 am
Buen día Juan
Azteca es la primera parte de la trilogía. Luego viene Otoño Azteca. La tercera parte: Sangre Azteca, fue escrita por otro autor, en base a lo que había preparado Jenning.
Saludos Juan. Muchas Gracias.
Carlos el baterillero
Noviembre 9, 2009 a las 10:40 am
Por ahí escuché “si encuentras uno bien adaptado, en este mundo de locos… ¡desconfía!” Tú nos enseñaste, Juan, a confiar en nuestras desadaptaciones, ahora sólo tienes que escuchar a tu vida y creerte.
Noviembre 9, 2009 a las 8:24 pm
Tu comentario de hoy me traslada a los años de nuestras llegadas a Guamanga y sus bellas artes… Esa ciudad es hoy “apenas una tarjeta postal en la pared, pero como duele..” ya decía el poeta Drumond de Andrade. Favor de enviarme tu mail para devolverte con los aires actuales de Ayacucho.
Noviembre 11, 2009 a las 9:13 am
Gracias, Carlos, por el aporte. Cuando pueda buscaré esas dos partes.
De acuerdo, completamente, Zorra de Abajo. Te cuento que en estos días estoy releyendo las aventuras del Cuy, pues presentaré ese libro el 27 de noviembre en la Feria del Libro, y encontraba que el Cuy decía cosas que yo escuchaba como si las estuviese descubriendo recién. Por otro lado, en estos días tan apurados y apremiantes, pensaba que voy como loco, que así no se puede vivir, y miro a mi alrededor y veo que casi todos mis amigos van así. Es tremendo, estamos en una vorágine de cosas no sé bien para qué. Anhelo que en diciembre se produzca el cambio, que trabaje sin tanta presión.
Hola, Felipe, qué buenos aires me evocas al mencionar a Guamanga (respeto la forma en que lo escribes, confiado en que tienes más razón que los limeños que escribimos Huamanga), al entrañable Ayacucho de mediados de los años 70. Recuerdo una comida que hiciste en tu casa y en la que saboreé con cubiertos de madera la pureza de aquel plato ayacuchano (hasta no hacerlo, no nos enteramos que con la cuchara de metal paladeamos, eso, también el metal, por eso la comida oriental sabe mejor con los palitos de madera). Pensemos en lo bueno, Felipe, aunque lo torcido esté tan presente, y sigamos trabajando por lo mejor de nuestros pueblos.