
Los libros de autoayuda proliferaron desde los años 90, pero existieron desde mucho antes. En mi infancia, recuerdo la tapa de un libro de Dale Cernegie, “Como ganar amigos en influir sobre las personas”, que me intrigaba mucho. Nunca lo leí, era de mi papá y se me antojaba que traía claves muy importantes para algo así como dominar el planeta. Otro libro que veía entre las cosas de mi papá, era uno de José Ingenieros, “El hombre mediocre”. No era lo que diríamos de autoayuda, pero recuerdo haberlo hojeado y encontrarlo desafiante, cuestionador, interesante.
Los libros de autoayuda están dirigidos a zonas de la personalidad que a la gente le interesa conocer y controlar. En los años 90, en las veredas del Centro de Lima, y también cerca a los mercados de barrio, aparecieron muchos libros de autoayuda sobre temas que iban desde cómo volverse millonario a cómo tener éxito en el sexo, pasando por una gama variada de libros dirigidos al manejo de la propia personalidad y a su elevación por medio del yoga, la meditación, las prácticas paranormales, las artes marciales, etc.
Este tipo de libros suelen ser vistos despectivamente por los intelectuales, y con razón, pues son usualmente muy simplones. Muchos, sin embargo, por curiosidad, normalmente en la adolescencia o en etapas de crisis, han escarbado en algunas de sus líneas buscando pistas para resolver temas que interesan a cualquier persona.



7 comentarios
Julio 6, 2009 a las 5:02 pm
El cartero de Isla Negra recibió ayuda de Don Pablo Neruda, el monse de Cristián no la hacía con Roxana sin la intervención de Cyrano. Ojalá que Burrito no tenga que solicitar la intervención como celestino de nuestro querido Cholín.
Julio 6, 2009 a las 9:19 pm
Lo que puedo decir es que gente que antes la conocía que apenas leía el periódico, cuando lo hacía, hoy los veo leer ese tipo de libros. Igual que la Biblia. O sea, lectura utilitaria. No es lo que preferiría, pues para mí leer es esencialmente un gusto, y sólo de vez en cuando algo de lo que quiera sacar un “provecho” directo y conciente.
Julio 6, 2009 a las 9:33 pm
Hola, buen día Don Juan
Si el burrito ha leído todos esos títulos que describe, pues ya le resulta innecesario leer uno de autoayuda…con toda la experiencia de lector, pues tiene el mismo la habilidad para escribir un libro, no solo de conocimiento, sino de humanidad.
No soy dado a los de autoayuda…leí recuerdo ese del ratón que se come el queso, me quedé vació. Pero deben ser eficaces y útiles, ya que tienen muchos adeptos.
Estaba yo en un jirón del centro de Lima. En un librero de viejo…se acerca un señor, ya maduro y gordito. Coge del montón un libro, lo palmea, como sacudiéndolo y sacándole el polvo, exclama: Véndeme un libro para ganar plata…el resto, son huevadas… (perdón por la expresión Don Juan).
Creo el señor era bastante utilitario, pragmático tal vez.
Saludos
Carlos el baterillero
Julio 7, 2009 a las 2:12 pm
Estimados lectores de este comentario:
Los invito a ver el blog/presentación del libro “LA GUIA MÁXIMA DEL ÉXITO“, obra de un servidor (con dibujos de Jesús Cossio).
¡Suerte y Éxitos!
Julio 7, 2009 a las 9:53 pm
Ojalá, Orlando. Pronto verás si se anima primero él o se anima primero ella. Tiene que ser uno de los dos, digo yo.
Claro, César, el placer de la lectura es algo gratuito. Ahora, hay lecturas que nos dejan algo, digo, que las tenemos buscando algo no estrictamente placentero, pero que devienen en eso y que también pueden ser como una aventura. Pienso, por ejemplo, en un libro de historia… Supongo que esta experiencia depende del autor (y del lector).
Excelente despacho, Carlos. Gracias por las aclaraciones y palmas para el criollo señor maduro y gordito. El término huevadas, en el sentido de tonterías, bagatelas, cosas sin valor, en ese contexto no es ofensivo (otra cosa es decir, como nuestro obispo Juan Luis, que los Derechos Humanos son cojudeces).
Dr. Thorpe, felicitaciones, para usted y para Jesús Cossío. Su libro me ha ayudado a despercudirme esta mañana.
Julio 13, 2009 a las 7:34 am
sSi genial Mrianito se pasoel corito, pero habra leido Los Rios Profundos de Jose Maria Arguedas,Re doble por Rancas de Manuel Scorsa, El mundo es Ancho y Ajeno Ciro alegria,Agua ,Los gallinazos sin plumas ,el sueño del pongo, um hay tan buenos libros que primero deberiamos leer lo nuestro primero , o sea nuestra realidad.Clro tambien son importantes los libros de autoayuda como Juan Salvador Gaviota , El Alquimista,y otros que no recuerdo en este momento ,bien Marianito creo va por buen camino un coro bien despierto, que los pequeños quisas deberian emular,o no que dice usted .
Agosto 3, 2009 a las 10:49 pm
En ese evento de “El Secreto”, tanto que ponian como ejemplos exitosos de ese librito de dizque autoayuda a MarcoAntonio, y al final todo ese glamour y exito era solo una ficcion, el pobre hombre vivia endeudado, tenia una enfermedad que ocultar, y regalaba hasta lo que no tenia por tener un poco de compañia aunque sea interesada…