
A menudo uno pregunta el por qué de las cosas. Es un buen comienzo, pero dirigido hacia lo que se siente, el porqué puede resultar imposible de saber. Con Benny Moré cantamos entonces: “Yo para querer, no necesito una razón… Me sobra mucho, pero mucho corazón…”
(Benny Moré, dije. Jamás con ese güero mexicano que felizmente ya no se oye tanto en el radio).



5 comentarios
Julio 3, 2009 a las 9:40 pm
Parece que el tema del “atrasador” quedó en el inconsciente. Vamos! que no se deje Marianito!
Julio 4, 2009 a las 7:22 pm
Cuando sea conciente, ya no se la hacen, Max.
Julio 8, 2009 a las 1:57 pm
Jaja ¿nadie se dio cuenta que son de distinta especie?
Me preparo para el abucheo grupal u_u todos me dirán prejuicioso D:
Julio 9, 2009 a las 6:04 pm
He estado pensando en eso, y lo estoy dejando para después. A todos (o casi todos) nos pasa, que nos mezclamos porque alguien nos atrae, y con el tiempo advertimos que somos de distinta especie. Algunas veces tiramos para adelante, y en otras, a llorar a la playa, see you baby…
Julio 11, 2009 a las 12:37 am
“y con el tiempo advertimos que somos de distinta especie”
La verdad no creo que sea así. Los humanos somos una sola especie y mal puede considerarse representada una situación humana acá, con un burrito y una vaquita, pero creo que siempre podemos salvar las distancias.
El género humano, como el Perú, en sus propias palabras señor Acevedo, asimila y crece con la diversidad. Sin embargo todavía quedan tantas cosas que arreglar dentro de nuestra especie… D: